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Irak y la Geopolítica — الجزء · المقالة من
Irak y la Geopolítica — Preguntas aún no planteadas · · 5 min de lectura

¿Por qué se golpea a Irak cada vez que se intensifica el conflicto entre Estados Unidos e Irán?

Cuando las grandes potencias se pelean, el pequeño paga el precio. Pero Irak no es pequeño por naturaleza —se quiso que siguiera siendo pequeño.

El campo de batalla y su función

En la teoría del conflicto internacional, existe una distinción precisa entre los Estados que son partes en el conflicto y los campos en los que se gestiona. Estados Unidos e Irán son dos potencias rivales por la influencia en el Medio Oriente desde 1979. Pero este conflicto raramente adoptó la forma de un enfrentamiento directo; en cambio, encontró su camino hacia Siria, Líbano, Yemen e Irak. Irak es entre estos campos el más interesante porque es el país en el que Irán tiene influencia directa, y en el que también Estados Unidos tiene presencia militar y bases, y que produce petróleo vinculado a los intereses globales de ambos.

Cuando se intensionan las tensiones entre Estados Unidos e Irán, ambas potencias buscan formas de enviar mensajes sin una escalada costosa directa. Irak ofrece un campo ideal para estos mensajes: Irán puede atacar bases estadounidenses en Irak a través de las facciones leales a él. Y Estados Unidos puede asesinar a líderes iraníes en territorio iraquí —como ocurrió con Qasem Soleimani—. El resultado: Irak recibe los golpes de ambos.

El asesinato de Soleimani ocurrió en tierra iraquí sin permiso iraquí. Y la respuesta iraní llegó bombardeando bases iraquíes. En ambos casos, nadie preguntó a Irak: ¿estás de acuerdo? Porque todos saben que Irak no dice que no.

El mecanismo de ataque

¿Cómo se golpea concretamente a Irak en cada escalada? El mecanismo es de múltiples niveles. Primero: ataque a la infraestructura mediante la presión sobre el gobierno iraquí a través de mecanismos de sanciones y amenazas económicas indirectas, donde Bagdad se ve obligada a elegir entre su relación con Washington o la continuación del comercio con Teherán. Segundo: las operaciones armadas que atacan las fuerzas estadounidenses en Irak por parte de las facciones leales a Irán ponen a Irak en una posición embarazosa: o adopta una postura frente a estas facciones y enfrenta presión iraní, o guarda silencio y enfrenta presión estadounidense. Tercero: el conflicto aviva las divisiones internas iraquíes, pues se movilizan fuerzas políticas iraquíes para apoyar a uno de los bandos y otras para apoyar al otro, convirtiendo el conflicto externo en una guerra de intermediarios interna.

¿Por qué Irak no deja de jugar este papel?

La pregunta más difícil es: ¿por qué acepta Irak ser un campo de batalla en lugar de rechazar este papel? La respuesta tiene múltiples facetas. Primero, la debilidad institucional hace que el gobierno iraquí sea incapaz de imponer su soberanía incluso si quisiera: las facciones leales a Irán no están de hecho bajo el control de la autoridad central. Segundo, la ausencia de una estrategia nacional definida hace que el gobierno carezca de los argumentos y la legitimidad necesarios para decir «no» a partes más poderosas que él. Tercero, la profunda vinculación económica con Irán en energía y comercio hace que cualquier intento de independencia sea costoso a corto plazo.

¿Existe una vía de salida?

Sí, pero requiere una voluntad política sin precedentes. Salir del papel de campo de batalla requiere un Irak que posea independencia en el sector energético para reducir su dependencia de Irán, una institución de seguridad nacional capaz de controlar la acción armada informal, y una política exterior independiente que declare explícitamente que el territorio iraquí no será un campo de batalla para los conflictos de otros. La diferencia entre esto y la situación actual es la diferencia entre un Estado con soberanía real y un Estado con soberanía nominal. Irak se encuentra hasta ahora en la segunda categoría.

Síntesis analítica

Irak recibe golpes en cada conflicto entre Estados Unidos e Irán porque ambas partes saben que pueden golpearlo sin pagar el precio completo. Este factor no cambiará a menos que se construya un Irak que posea capacidad de disuasión o que tenga un precio para ser atacado que haga que los cálculos cambien. Construir este Irak es el desafío más difícil de su historia contemporánea, pero no es imposible —simplemente no se ha intentado todavía con verdadera seriedad.

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